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De científico a sacerdote

Mi camino hacia la sanación de mi alma


Tras años de estudio del reino animal y vegetal, el biólogo Antonio Javier García Rabaneda inició su camino de convertirse en chamán. Guiado por su corazón, por los espíritus de su tierra y por las plantas maestras, llegó a los pueblos indígenas donde recibió su consagración. 

Actualmente enseña en su escuela iniciática de sabiduría ancestral, guía a través de ceremonias con medicina sagrada para la cura del alma y organiza retiros y viajes iniciáticos tanto por España como a las comunidades indígenas de los Andes y el Amazonas.

¿Quién es Antonio García Rabaneda? 

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Nokanqani Antonio, yo soy Antonio, un ser humano, un universo propio. Por muchos años he sido un buscador del sentido de la existencia y la naturaleza me ha ido guiando hacia el origen, hacia mi sentir, hacia mi ancestralidad. 
Me desarrollé como biólogo y, posteriormente, inicié y me consagré en el camino sacerdotal, actualmente sostengo el grado espiritual de Pampamissayoq, me dedico a la medicina del alma y a enseñar a vivir en equilibrio con uno mismo y con toda la existencia. 

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Cuéntanos un poco sobre tu trabajo hasta ahora. 

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He sido agricultor, soy guardián de semillas, he aprendido a vivir con los animales y con las plantas. Hace muchos años, creé una asociación medioambiental con la que me dedicaba a la restauración forestal y al desarrollo de la agricultura ecológica; hace unos años, la reorienté hacia la enseñanza espiritual y las medicinas indígenas, su nombre es Kawsay Kayaway. Actualmente, tengo una escuela iniciática de sabiduría ancestral donde enseño a las personas a conocerse y sanarse. También me dedico a acompañarlas en el proceso de cura de sus almas a través de ceremonias con plantas maestras. 

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¿Cómo surgió la idea de crear la escuela? 

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Como humanidad, nos encontramos en un punto de inflexión. Los pueblos ancestrales nos hablaron de que llegaría este tiempo, llegaría una nueva conciencia, un restablecimiento del orden natural. He pasado los últimos 20 años aprendiendo de la vida, conociéndome en profundidad, sanando mi alma herida. Crear la escuela ha sido una forma de concretar todo lo aprendido para poder transmitir a mis hermanos y hermanas un camino seguro hacia su alma, hacia su poder. 

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¿A quién va dirigida esta escuela? 

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La escuela está dirigida a aquellas personas que necesitan encontrar un sentido más profundo a su existencia, a aquellas personas que quieren entenderse, que quieren aprender a manejar sus emociones, que quieren sanar las heridas profundas de su alma y también, a aquellas que sienten la llamada de convertirse en sacerdotes y sacerdotisas. 

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¿Qué se enseña en la escuela? 

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La escuela es la unificación de todo lo aprendido en mi camino de desarrollo espiritual. Yo soy sacerdote Pampamissayouq de tradición andina y Pajé de plantas maestras. En la escuela, se enseña el camino para convertirte en tu mejor versión y desarrollar tu máximo potencial. A través de la ritualidad del chamanismo andino, de la enseñanza original de las cosmovisiones indígenas y de las ceremonias con estas plantas maestras, te vas descubriendo a ti mism@, vas sanando tus heridas con tus ancestros, vas despojándote de las falsas identidades que has asumido hasta encontrarte con tu verdadera esencia . También se enseña la forma en que la realidad se crea, en que la realidad se conserva y en que la realidad se destruye, para así asumir la responsabilidad de ser creador de tu propia realidad. 

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¿Cómo es una ceremonia? 

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Las ceremonias son rituales ancestrales de conexión con el mundo espiritual donde se abre un espacio sagrado y se realiza un proceso de purgación de energías pesadas o bloqueadas del pasado y de incorporación de nuevas energías, nueva claridad, nueva fuerza, una nueva luz y un nuevo amor. Es un rito iniciático que permite a la persona cerrar en paz un tiempo, una época, una forma de su vida que ya no le sirve. Es una muerte y un renacimiento lo que se vive en una ceremonia e inevitablemente produce una transformación real en la vida de la persona. 

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¿Cualquier persona puede participar en estas ceremonias? 

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Cualquier persona que esté dispuesta a conocerse a sí misma, cualquier persona que quiera sanar de verdad. La sanación profunda requiere una transformación y estas plantas son espíritus maestros ancestrales que saben lo que cada uno necesitamos . Con la guía adecuada estas plantas van sanando y enseñando a la persona lo que necesita sanar y lo que necesita aprender. Hay una preparación, hay algunas contraindicaciones en caso de que se esté tomando alguna medicación, pero son medicinas que en la forma adecuada están abiertas para todo el mundo, para todas las personas. 

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¿Cómo has aprendido todo esto? 

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Siempre he tenido mucha sensibilidad para con la naturaleza. Desde pequeño, sentía y comunicaba con los animales y mis estudios de biología me abrieron en mucha profundidad al mundo vegetal. Desde muy joven, me llamaron las plantas sagradas. Dediqué muchos años al estudio de la botánica sagrada y, en un momento, comencé a tomarlas. Todo tiene espíritu y los espíritus de estas plantas me acogieron, me enseñaron y continuo aprendiendo con ellas. No he tenido un maestro que me haya instruido en los primeros años, sino que las plantas sagradas fueron mis maestras. En los últimos años, me he incorporado a linajes ancestrales, recibiendo iniciaciones y reafirmando con fuerza todo mi camino. Ahora, formo parte de la tradición andina de los sacerdotes Missayoqkuna y de los Pajés de los pueblos Huni Kuin y Yawanawá del Amazonas. Sigo estudiando y aprendiendo de la naturaleza y de sus medicinas sagradas.


¿Podrías hablarnos de tus viajes a Perú y al Amazonas? 

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Hacía más de 13 años que me llamaban los espíritus de la selva, pero no estuve preparado hasta hace 6 años que se abrieron las puertas para poder viajar hasta allí. El primer viaje fue increíble, por primera vez encontré a personas que entendían lo que yo hacía y lo que yo había vivido en todos mis años trabajando con estos espíritus. Fue una bendición para mí. 

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Cada año vuelvo a las montañas de los Andes y a la selva amazónica de Brazil, son viajes de fin de ciclo anual de la escuela. Están abiertos a cualquier persona que quiera participar. A final de julio, se realiza el encuentro anual de sacerdotes andinos en Perú, donde se reúnen todas las personas iniciadas de todo el mundo y vamos diferentes escuelas con nuestros alumnos a recibir curas profundas, a recibir grados espirituales y a renovar nuestra energía. Posteriormente, nosotros continuamos hacia Brasil, donde convivimos unas semanas en aldeas Huni Kuin y Yawanawá, igualmente recibiendo sus medicinas y viviendo una gran transformación. Es un crecimiento espiritual inevitable el que sucede. 

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Para terminar, ¿cuál es el objetivo de todo tu trabajo? 

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Realmente, el crear la escuela y el abrir las puertas en mi tierra a estas culturas, a estas tradiciones, es simplemente hacer lo que siento, sembrar conciencia, poner semillas de conciencia en la mente y el corazón de las personas y cuidarlas para que crezcan, para que creen un mundo de más armonía, de más amor, de más cuidado de la vida y así, retomar el buen vivir, el Allin Kawsay, la interrelación en armonía del ser humano con todas las partes de la existencia. 

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21.03.2022, Fuente de Piedra 

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